José Miguel Báez, presidente de CNAE propone a las autoridades “un periodo de transición de varios meses, durante los cuales los aspirantes recibirían la formación y pasarían las pruebas bajo el supuesto de la derogación del límite, antes de proceder a la eliminación efectiva de éste”. También considera que, “una vez suprimido el límite, procedería quitar también la “L” que distingue a los conductores noveles de los demás”.